Según la Rae Fortaleza, en la doctrina cristiana, es una virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad.
Doctrinas religiosas aparte, ya no tengo miedo, cada herida me ha hecho perder el temor a caer.
Cicatrizada sigo levantando, sin temor al mañana ni al futuro, convencida de que volveré a caer y volveré a levantarme cada día mas fuerte.
Mayo 11
Fortaleza
Hay veces que mandaría todo a la mierda. ¿A quién quiero engañar? No veo la manera de salir de este puto agujero que cada vez veo mas y mas grande, y que me dice tírate dentro y olvídate de todo.
¿Tiene alguna finalidad sufrir por sufrir?, qué mas da si lo hago bien o mal… Al final todos acabamos de la misma manera.
No entiendo las ganas de seguir luchando… ¿Para qué? ¿Contra quién?
Fuck it!
Toda la semana en vela, evitando llegar al momento crítico de tomar esta decisión.
Dándole vueltas, poniéndome excusas, intentando ver otras posibilidades que solucionasen el problema sin dañar a nadie.
Aunque no sé si la decisión se hace dura por la pena o por mi cobardía en dar ese paso.
Siento que mi responsabilidad está intrínseca en esta decisión, por lo que tomarla es como admitir mi culpa.
¿Podré perdonarme alguna vez?
Mar 29
Una decisión dolorosa
Siempre he dicho que para mi los martes trece eran mis días de buena suerte, aunque suene raro.
Tal como ha empezado el día, creía que esa versión de mi vida iba a cambiar… un nudo en el estómago me alertaba de una mala noticia.
Y soy un poco bruja porque esa noticia ha llegado.
Pero no he querido que mis días de buena suerte cambiasen, así que le he dado la vuelta viendo la oportunidad que esa noticia me generaba, y lo he logrado.
Con esta experiencia me he dado cuenta que cada día es diferente, pero que en nuestras manos está que vaya a mejor o peor, según lo decidamos porque es una DECISIÓN PERSONAL ver la vida en COLOR o en blanco o negro.
Yo decido vivirla a TODO COLOR…
¿QUÉ DECIDES TÚ?
Mar 13
Un martes y trece cualquiera
Y de repente… Me encuentro sonriendo como una tonta sólo de ver el sol, me miro al espejo y vuelvo a encontrar el brillo que hace tiempo se había perdido.
Me gusta esta sensación de querer reír sin parar, por conseguirlo, por volver a decidir por mi, por creer en mis sueños y querer que se cumplan.
¿Es esto ser feliz? Porque esta sensación no la cambio por NADA.